El robot aspirador y el futuro del empleo

Paso a paso, día a día una realidad que hace poco nos sonaba a ciencia ficción se ha vuelto real. Los robots están tomando posiciones en nuestra vida. El ejemplo más claro es el de las máquinas limpiadoras. Sin hacer mucho ruido y de manera paulatina son uno de los electrodomésticos más vendidos. Roomba es la marca más conocida, y más que una marca se ha convertido en la forma general en que las personas llaman a estos robots aspirador.

Si hace una década nos hubiesen contado que tendríamos un robot para ayudarnos en las tareas domésticas, nos habría sonado a pura fantasía. Pero están aquí. Cada día más hogares españoles tienen un Roomba que se encarga de mantener los suelos de las casas limpios. Sólo hacen una cosa, pero la hacen bien: aspirar y fregar los suelos.

No son humanóides. Se parecen más a un pequeño platillo que va recorriendo el suelo y aspirando toda la porquería que encuentra en su camino. Los primeros modelos no eran demasiado eficientes. Pero eso es el pasado. Ahora recorren todos los rincones y limpian muy bien. Una tarea doméstica menos. Una molestia menos. Y tal vez, un incentivo menos para plantearse contratar a empleados domésticos.

Esto es sólo el principio. El movimiento robótico ya abarca todos los sectores. En la industria la maquinaria automatizada ya ha reemplazado a buena parte de la fuerza laboral. El último terreno conquistado es el de la logística. En los grandes centros de almacenamiento todo el proceso está automatizado. El sistema informático controla todo y un pequeño ejercito de robots recorren los almacenes recogiendo y desplazando la mercancía. Este tipo de empleos están desapareciendo. La tendencia está clara. Si un robot puede hacer el trabajo, lo hará.

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Trabajos casuales

Todos necesitamos un empleo con el que ganarnos la vida. Especialmente los jóvenes. Los trabajos casuales nos pueden servir para complementar nuestros ingresos.

¿A qué nos referimos con trabajos casuales? Principalmente a empleos que no van a ser nuestra carrera laboral continua, sino un simple añadido o complemento.

Por ejemplo, son cada día más los estudiantes que complementan sus horas de estudio con una pequeña jornada laboral. Muchos de ellos trabajan como camareros, ayudantes, etc. Son puestos de trabajo sencillos, que no requieren de gran formación pero que les ayudan a ir incorporandose al mercado laboral.

Las ventajas son varias.

Primero, y la más obvia, es lograr unos ingresos extra para hacer frente a los gastos diarios.

Segundo, ir metiendo la cabeza en el mercado laboral. Y es que no es lo mismo la vida de estudiante que la de un trabajador. Aunque el puesto de trabajo no esté directamente relacionado con la carrera laboral que deseamos seguir, sí que nos ayuda a ver el día a día de una empresa, aprender a tratar con los clientes, con la jerarquía dentro de una empresa, etc.

La tercera pata de esta experiencia es ir adquiriendo contactos. Tras la vida estudiantil es importante conocer personas e ir haciendo contactos en diferentes empresas y con diferentes tipos de empleados. Esto nos ayuda a ir tejiendo una red que nos puede ser muy útil del día de mañana.

Aquí iremos comentando esos pequeños trabajos que podemos ir aprendiendo para crecer como personas y adquirir nuevos conocimientos y sobretodo nuevos puntos de vista sobre lo que nos espera en el futuro.

¿Por dónde empezar?

Hay bastante demanda en trabajos de estilista, camareros, limpiadores, repartidores, ayudantes de cocina etc. Son trabajos que no requieren gran preparación y en la que se rota bastante a los empleados.

Aún así, se requiere tener cierta preparación. Por ejemplo, ¿sabrías preparar un café, atender a los clientes siendo cordial y con una sonrisa? ¿Llevarías bien el cobro a diferentes clientes de la cafetería, calculando rápidamente qué han pedido, su importe y cuenta?

Son cosas que damos por sentado pero que no siempre sabemos. Y la incertidumbre aparece al enfrentarnos al primer puesto de empleo. Sigamos con el ejemplo de un camarero.

Buscar empleo de camarero: el señor del café

¿Sabrías realmente llevar bien una cafetería? Hay que preparar las mesas, conocer la oferta de bollería, las normas de higiene, el trato al cliente, los diferentes tipos de cafés, cómo preparar un buen desayuno o merienda…? Detente un momento a pensar si realmente serías capaz.

Las máquinas para preparar café en una cafetería poco tienen que ver con la forma en que lo hacemos en casa. Seguramente en tu casa tienes una cafetera de cápsulas para preparar café y bebidas calientes. Me refiero a un sistema de cafetera Tassimo (enlace: http://delicista.es/cafeteras/tassimo/) o similar. En una cafetería hablamos ya de cafeteras profesionales (enlace: http://www.fracino.com/)

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